GÁRGOLAS DESCARADAS

 


                    VIAJE A SANTIAGO DE COMPOSTELA

  Paulatinamente se van cumpliendo mis proyectos.  Hace un año aborté el proyecto de realizar una ruta en bike por Avilés recorriendo la costa acantilada del Cabo de Peñas, y hacer el Camino de Santiago desde La Coruña.  La lluvia y los deseos de volver a casa, truncaron esos propósitos.  Este año, huyendo de los calores veraniegos,  he vuelto a tierras asturianas y a continuación, visitar Galicia, con los propósitos pospuestos. Un largo recorrido en bus, desde Barcelona, donde cobijaba mi embolsada y querida bici plegable. 



     Una ruta relámpago por las costas escarpadas cercanas a Cabo Peñas,  aprovechando una tregua en las malas condiciones meteorológicas,  facilitó mi plan.  A continuación, descansar para partir al día siguiente hacia La Coruña; una vez allí, el pronóstico era de lluvia. Hacer 72 Km. en bicicleta por caminos de fuerte pendiente y encima con lluvia, merece un cambio de plan, que sería: el hacer el trayecto en tren.  Efectivamente, salgo de La Coruña en tren , llego a Santiago y ya tenia el diluvio encima. Peregrinos en chubasqueros, turistas y feligreses con paraguas y yo entre ellos, haciendo cola para asistir a la misa de las 12 en la puerta de la  Catedral, bajo el chaparrón.  Una turista portuguesa sale de la cola para comprar un paraguas en una tienda de souvenirs y al poco deja de llover.
He de reconocer que a pesar de no ser creyente me impresionó la visita, aunque no pude acabar la misa y ver danzar el botafumeiro.
Ya en la Praza de Obradoiro, una multitud observava la fachada de la Catedral, era el momento de sacar los prismáticos que me acompañan en todas mis rutas y observar con detalle el trabajo en piedra picada.  Recordé un artículo del periódico, donde se hablaba de las polémicas gárgolas: monstruos y demonios, bestias y criaturas de afiladas dentaduras, animales exóticos e incluso bellas sirenas; desde sus cornisas dispuestas, arrojando agua a chorros los días lluviosos.  En algunas gárgolas, sobre todo las que están en el Parador del "Hostal dos Reis Católicos" construido el S. XVI, habían colocado caños metálicos en las bocas de las gárgolas, para dirigir el agua fuera de los balcones y la acción del viento.  Me dediqué a buscar a través de los anteojos aquella gárgola curiosa de la que oí hablar, representando a un hombrecillo desnudo que enseña las nalgas y genitales con descaro para estupefacción de los visitantes, que con sorpresa observan una gárgola haciéndoles un "calvo" en toda regla. Por fin la encontré.


Hay quien ve en ella desacato, otros sodomia y un insulto a la Santa Iglesia.  Yo veo una curiosidad y una genialidad de un cantero licencioso, una expresión de arte y libertad.  Además, parece ser, que se han editado guías que hablan de estas creaciones artísticas en el olvido y esto hace que se abran posibilidades a un nuevo turismo en busca de curiosidades.  Una sonrisa entre tanta solemnidad.

Comentarios