SINGLADURAS
FESTINA UNO
Más de 20 años de rutas y singladuras en yate ASTONDOA 82'
Atrás han quedado los años de patroneo y oficio de mar en yates, un cúmulo de experiencias y vicisitudes que el tiempo lleva a olvido, y que hoy, me apetece darles homenaje. Con el "Festina", desde su Base en el Port Olímpic de Barcelona, no era el barco que más tiempo pasaba fuera en verano, pero sí el que hizo más largas singladuras por el Mediterráneo; la mayoría saliendo al despuntar el alba y también navegando de noche, cosa que nunca me ha gustado.
Salir al amanecer desde Barcelona, normalmente con mar de través, para llegar a Maó al anochecer atravesando el puerto natural menorquín bañado de luces, sorteando los yates de vuelta a puerto y los cruceros en dirección a la estación y rodeando la Isla del Aire, una sensación de paz y belleza que siempre recordaré. Estos fueron los primeros años, en que a continuación: o viajamos hasta Almeria, a vista del resto de las Baleares,; o pasamos el resto del verano en Puerto de Mallorca.
Navegando a vista del precioso cabo de Gata, Cabo del Moro, San José, playa de los genoveses rodeado del parque natural de Almeria, en dirección al Puerto Deportivo de Almerimar, de el Ejido.
Algunas derrotas obedecían a tareas representativas de la marca de relojes, como cuando fuimos a Cannes, amarrando delante de Tour de Castre y la Iglesia, cerca del recinto ferial,
Otros años, la sorpresa del verano, salir de Maó a visitar Túnez. Marchar de madrugada para llegar a la mañana del día siguiente, al Puerto de Tabarca.
Ya al año siguiente, creo que era 2014, naveguemos des de allí hacia el Mar Adriático; haciendo noche en Catania (Sicilia), repostando en Siracusa y cruzando Faro di Punta Palascia de Santa Maria de Leuca, la punta del tacón de la península itálica.
Repostamos gasoil de forma accidental en Brindisi, pues se nos cruzo un velero y toquemos con él al ir al muelle de repostaje. Finalmente llegamos a Isla de Hvar en Croacia, una preciosa ciudad, patrimonio de la Humanidad, como vemos en su puerto la Iglesia de San Marcos al fondo.
Recorrimos el entramado de islas adriáticas en compañía de una familia relojera amiga, oriunda del lugar: Islas Cornati, Split, Zadar, Córcula (donde Marco Polo tenia una casa) y Dubrobnic. Un viaje inolvidable repleto de vicisitudes y falta de sueño.
Navegando al Sur de Islas Cornati, en dirección a Zadar.
Cabo de Tossa de Mar.
Otros veranos, los siguientes, la orden era llevar el barco a Córcega. Al Sur-Este de la Isla a Porto Vechio, pasando por estrecho de Bonifaccio, donde falló GPS y tuve que navegar con Cartas Náuticas, a la antigua usanza, en la zona donde más naufragios han acaecido del Mediterráneo. Córcega, una Isla preciosa por mar y por tierra. Tuvimos recepción a bordo del equipo ciclista Sky, pues de ese puerto partia ese año el Tour de France. Durante una semana estuvo con nosotros el antiguo campeo del Tour en etapas de montaña del equipo ciclista FESTINA, Videnque que con su familia, se alojaron en el yate y visitamos con ellos calas encantadoras del Surde la Isla.
Recalamos en nuestras derrotas Propriano, Ajaccio, y en especial Bonifacio, preciosa ciudad e inolvidable entrada a su puerto rodeado de acantilados.
El resto de años los he pasado llevando el barco a La Línea en Cádiz, de donde es nacido el propietario de la empresa Festina Lotus S.A., una travesía de varios días por la costa mediterránea, desde Barcelona. Parando en Castellón, Santa Pola, Almerimar, Burriana, Aguadulce...
Cabo de la Nao, en Alicante.
Cabo de Palos, en Murcia
Puerto Banús, en Málaga.
Para llegar finalmente, no siempre sin temporales ni alguna avería que subsanar in situ, a Gibraltar.
A partir de ahí, navegar por la Bahía de Algeciras y visitar Ceuta...
Para volver a casa al final del verano a casa.
Postales de mi vida, donde siempre prevalecen los mejores recuerdos. SALUD.















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